Andrea Gagliardi
POEMAS
Eva y los ministros
¿categórico categórico categórico?
la limusina, el chofer negro,
el esposo negro
cargado de botones
y la Bella
la Joven muchacha intrépida
acodada en el balcón ajada de
costuras
rodeada de enemigos, de
ministros de dios
ríe, no pregunta
no da la misma moneda por la inútil
circunstancia
de amar o no
y esos millones de gentes son
mis pobres
le digo al oído
mientras lo acaricio y le saco
el uniforme
y yo soy tuya mi General
No querrás impedirme que cruce
las aguas caminando
que invista el mando
los nombres de la tierra
redonda
Y cuando elijas mi sucio pie de
sirvienta
para colocar tu zapato
me lo probaré delante de las
señoras
para que viéndome se vean
la medida exacta de los sueños
de una reina
y todo lo que una mujer es
capaz de desear
con el teléfono de oro que me
comprarás
hablaré con dios
le pediré por nuestra falta
que nos deje permanecer juntos
en un paraíso
y nos perdone si fuimos una vez
inocentes
y a mi hermana gemela también
que la cuide
y a la fruta sabrosa que por su
intermedio probé
No va a castigarme por eso
él sabe de mujeres
de cómo comprar la ternura de
una mujer
Apoyo mis labios sobre su
frente cansada
y es él que intercede por mí
la procesión le grita que
interceda
que yo soy santa que yo soy
Ella
su virgencita
con velas de la plaza y
antorchas
en el dormitorio se la rodearé
para que nos proteja
y en nuestro abrazo
poder hacerlos a todos mis
hijos
Desde que no tuve nada estoy
concibiendo este plan
no
vendrá el Diablo a clavárseme en el cuerpo
el tumor me
dice que la envidia existe
y la Maldad me penetra con su
cuerno
Para que el mundo hable
la torera todavía goza y sufre
en la plaza de sangre
No ser enterrada es todo lo que
una mujer desea para sí
No me queda nada
le digo al General mientras
transmigro
Ningún interés de ninguna
naturaleza por nada
porque ahora soy un Angel
—caído— me dice el Diablo
y sí
compruebo que conservo
una triste memoria
un humano recuerdo
alguna forma de consideración
innecesaria
por los otros del mundo
Mientras sobrevuelo la ciudad
svástica siento
que me intereso por algo
Pasamos por aquellos barrios de
abrazos
las casillas húmedas
y amo
No sé para qué ni para quién
me dice el Angel
Sólo en la negación de toda
acción será la Eva un Angel
pero no lo quiero le digo al
Diablo
Siento los llamados de mi vida
anterior
Es el General que me grita
desde abajo
me pide que vuelva
que se las roban
que se las salve
Y yo
desde este cósmico deambular
sobre la plaza veo
la fuente de agua maloliente
los pájaros caídos
las banderas rotas
las gentes que corren impedidas
a los carros de fuego sonando
cuando no es fiesta
y al Diablo
con sus aletas
dibujando en el cielo como un
avión
¿categórico categórico categórico?
Poema de Psiqué
destraba el misterio con su
instrumento
en la primera mitad voy a
ayudarlo
por
la hendidura del tragaluz a arrancar
la
yerba que nos invista de muerte
voy a partirte y partes
la parturienta empasta los vestíbulos
que me dejas ver
con la miseria de los cadáveres
reparte la curación
en mi costra de amor ven llaga
tengo una
gran poderosa fulminante
con su lanza inscribo el poema
dijo cerrámela no quiero
quedarme solo a escribir
voy a escribir sobre tu cuerpo
con mi hueso de plata
ahora lo busco pero se fue
vestido
de amarillo para su alma
destrozada
en la sombra del tigre me muevo
con trazo infinito llamándote
dentro de la jaula y del círculo
Poema a Eros
por haberme hecho dios el mal
en partes desiguales
por mandato del diablo que me
gobierna
me acosté en la arena a
esperarlo y le dije
que para volver tenía que
cambiar
en sus idiotizados sentidos
encontré el remedio
y en su costilla lisiada los
celos que enloquecieron al mundo
porque tenía ensañamiento con
mis órganos
lo traté así como un perro y
él con mi belleza me miró
no te la daría si no fuera
que excede mi recipiente y me
la quitas
vino al séptimo a hablarme de
todo lo que había hecho
con su destino y su condena a
hacer
no corrí el velo y contuve su
carne
con la mortaja que atrapa el
cerebro
soporté el grito de su tentáculo
por mi conducto
por decisión de Furia quise
ver
con lámpara y con lanza el
revestimiento de su cráneo
su gusano consiguió metérseme
en el enigma con la pregunta
y al salir ya me había
agujereado
dejé
de oír la voz quemada antes de escapar junto a su madre